La Contradanza de Cetina: el diablo que baila en honor al santo

Miguel Cabrera

Cada 19 de mayo, a las 23:00, en la plaza de un pueblo de 552 habitantes, al borde del río Jalón, nueve hombres con caretas blancas y uno vestido completamente de rojo ejecutan 30 figuras coreografiadas durante 90 minutos. La Contradanza de Cetina se realiza desde 1751. Y siempre termina con el público gritando: «¡Viva San Lorenzo!«

Cetina está en la Comarca de Calatayud, provincia de Zaragoza, a 114 kilómetros de la capital por la A-2. Es decir: un pueblo del interior aragonés al que la mayoría de los turistas no llega salvo que sepa exactamente lo que va a encontrar.

El 19 de mayo, lo que encuentra es un poblado con antorchas encendidas. Con ocho danzantes con las manos clavadas en la cintura. También con un diablo de rojo que dirige a palmadas. Y una plaza que lleva siglos siendo el escenario del mismo rito.

La Contradanza de Cetina es una mojiganga —un baile tradicional de carácter festivo-ritual— que forma parte de las fiestas patronales en honor a San Juan Lorenzo. Un franciscano nacido en la propia villa y patrono de ella. No es un espectáculo folclórico pensado para turistas. Es una celebración que el pueblo organiza para sí mismo. Lo hace con la misma lógica con que lo viene haciendo desde que hay constancia escrita de ello.

Quiénes son los nueve y qué hace cada uno

Esta imagen muestra la Contradanza de Cetina, una celebración ritual tradicional en Zaragoza, España, que se lleva a cabo la noche del 19 de mayo
La Contradanza de Cetina

Para entender la Contradanza, debes empezar por entender a sus personajes. Porque la indumentaria no es decorativa. La indumentaria clasifica. Ordena. Y, sobre todo, asigna roles dentro del rito.

Los ocho contradanceros se dividen en dos grupos de cuatro. Los primeros visten calzón y casaca negra con adornos florales y geométricos en cinta blanca cosida a la tela. Los segundos llevan exactamente lo mismo pero invertido: vestimenta blanca con adornos en negro. Todos cubren el rostro con una careta blanca de rasgos marcados en negro. Y todos, durante la representación, bailan con las manos fijas en la cintura. El movimiento es solo con los pies.

El noveno personaje es el diablo. Vestido completamente de rojo. Con adornos blancos de motivos vegetales y puntillas. Tiene la cara descubierta —el único en toda la plaza que no lleva careta—. Posee patillas y perilla pintadas de negro y una gran boina. A pesar del nombre, el Ministerio de Cultura lo describe como alguien que «más parece mostrarse como un rey, jefe o incluso santo». Es él quien elige a los contradanceros. Quien marca con palmadas el inicio de cada mudanza. Quien corona visualmente todas las figuras.

Hay también pajes del hacha. Son asistentes que mantienen encendidas las antorchas durante toda la representación. Y un tranquero, que en la escena cómica del afeitado reparte a cada danzante un utensilio para rasurar al diablo. El fuego, el humor y lo sagrado en la misma plaza.

Las 30 mudanzas: de Neptuno a la Resurrección

La Contradanza se articula en 30 mudanzas —figuras coreografiadas— que el diablo va ordenando a lo largo de los 90 minutos. Las mudanzas son de tres tipos y se alternan sin jerarquía aparente entre ellas:

Las laicas representan objetos o situaciones cotidianas. Como Los Arcos. Los Estribos. La Fuente. La Cama. La Campana —en la que el diablo hace de badajo y termina cayendo al romperse la cuerda, para regocijo del público.

Las mitológicas tienen como figura central al Dios de las Aguas. Una evocación a Neptuno que varios estudiosos vinculan con cultos de fertilidad anteriores al cristianismo. Aunque el origen exacto de la Contradanza no está documentado.

Las religiosas son las más numerosas y las más reveladoras del eje espiritual de la celebración. San Juan Lorenzo. La Virgen de Atocha. San Pascual Baylón. La Purísima, El Calvario. La Resurrección. Y la que mejor resume la lógica invertida de toda la danza: la mudanza de San Miguel. En ella, el diablo hace de San Miguel y mata a otro contradancero que en esa figura representa a Lucifer. El mismo personaje que conduce el rito se convierte, en ese momento, en quien derrota al mal.

La representación termina con la muerte simbólica del diablo y su inmediata resurrección —una escena que cierra el ciclo con la misma lógica que lo abrió—, y con el grito unánime de la plaza: «¡Viva San Lorenzo!»

San Juan Lorenzo: el franciscano al que todo esto va dirigido

La Contradanza se organiza en honor a San Juan Lorenzo de Cetina. Un fraile franciscano nacido en este mismo pueblo. Su fiesta litúrgica es el 19 de mayo, día la representación. El 20 de mayo hay romería hasta la ermita que lleva su nombre, al oeste del pueblo, cerrando los días festivos con ese movimiento que define la devoción popular: el desplazamiento colectivo hacia un lugar sagrado.

Lo que la Contradanza hace —conscientemente o no— es construir un arco narrativo de 90 minutos donde lo profano, lo mitológico y lo sagrado se ordenan bajo la batuta de un personaje llamado diablo que termina muriendo y resucitando frente al altar del patrono. La teología popular tiene su propia coherencia.

El Dance: lo que pasa de día

Esta imagen captura la procesión de las fiestas patronales de San Juan Lorenzo en Cetina, Zaragoza.
San Juan Lorenzo sale por la mañana a recorrer la villa

La Contradanza nocturna no es el único acto de devoción del 19 de mayo. A las 11:30, cuando la procesión hace una parada en la plaza, se representa el Dance. Que es uno de los dances más antiguos de Aragón. Documentado desde el siglo XVI. Allí los danzantes bailan siempre dando la cara a San Juan Lorenzo. También está reconocido como Fiesta de Interés Turístico de Aragón desde 1996. Quien viaja a Cetina el 19 de mayo puede ver los dos: el de la mañana durante la procesión y el de la noche en la plaza.

Si quieres ir, esto necesitas saber

  • Fecha: 19 de mayo, cada año
  • Contradanza: comienza a las 23:00 en la Plaza de la Villa. Duración: ~90 minutos
  • Dance: 11:30, durante la procesión
  • Dónde: Cetina, Comarca Comunidad de Calatayud, Zaragoza
  • Acceso: A-2 desde Zaragoza (114 km) o desde Madrid. Salida por Contamina y carretera local junto al río Jalón
  • Alojamiento: Cetina tiene opciones rurales limitadas. Calatayud (a unos 30 km) ofrece más oferta hotelera para pernoctar
  • Acceso: gratuito
  • Reconocimientos: Fiesta de Interés Turístico de Aragón (1996) y Bien de Interés Cultural Inmaterial de Aragón (2012)

Que ver ademas de la Contradanza de Cetina

El pueblo de Cetina posee un rico patrimonio de turismo religioso fuertemente vinculado a su historia medieval, a la Orden de San Juan de Jerusalén y a la figura de su patrón, San Juan Lorenzo. Te sugiero visitar:

Esta imagen muestra el interior de la Iglesia de San Juan Bautista en Cetina, Aragón, destacando su imponente retablo mayor
Retablo Mayor de la parroquia San Juan Bautista · PMRMaeyaert
  • Iglesia de San Juan Bautista: Es el templo parroquial del pueblo, declarado Bien de Interés Cultural. Es una imponente construcción barroca edificada entre 1697 y 1708 con ladrillo y base de piedra. Su mayor tesoro arquitectónico está en el interior, ya que alberga uno de los conjuntos pictóricos barrocos más extensos de Aragón, cubriendo con frescos las bóvedas, el presbiterio y la nave central. Cuenta con una cúpula semiesférica dedicada a pasajes de la vida de San Juan Bautista.
  • Ermita de San Juan Lorenzo: Esta pequeña ermita tiene una altísima carga simbólica y devocional para los locales. Está construida directamente sobre la casa natal de San Juan Lorenzo, un fraile franciscano martirizado en Granada a mediados del siglo XIV.
  • Capilla Mudéjar del Castillo-Palacio de Cetina: Aunque el castillo es una propiedad fortificada civil de origen medieval, guarda una joya religiosa imperdible. Alberga en su interior un oratorio del siglo XV con una decoración mudéjar excepcional y un precioso retablo.

Por qué vale el viaje hasta allí

No hay muchas fiestas en España donde puedas presenciar, a medianoche, treinta figuras coreografiadas ejecutadas por nueve hombres con antorchas en una plaza de pueblo de 552 habitantes. Mucho menos que eso ocurra desde 1751. Esa especificidad —ese carácter absolutamente irrepetible fuera de este lugar y de esta noche— es exactamente lo que la hace valer.

La Contradanza de Cetina no busca tu atención. Simplemente existe, cada 19 de mayo, con la misma disciplina con que existe el río Jalón al lado del pueblo. Y si llegás a tiempo, te la encontrás encendida.

por Miguel Cabrera Periodista especializado en turismo religioso



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