La Archidiócesis de Santiago de Compostela organizó la Segunda Jornada de Turismo

Redacción

La Pastoral del Turismo de la Archidiócesis de Santiago de Compostela celebró la Segunda Jornada de Turismo el 18 de septiembre de 2026 en Muxía. El evento reunió a sacerdotes, agentes de pastoral y profesionales del sector para tratar la relación entre el turismo, la acogida y la dimensión religiosa.

La convocatoria coincidió con las pautas del Mensaje de la 47.ª Jornada Mundial del Turismo, cuyo lema aborda el uso de la agenda digital y la inteligencia artificial en el sector. La iniciativa buscó analizar cómo aplicar las tecnologías en el turismo sin perder la atención en la persona, su dignidad y el bien común.

Actividades y conferencias en Muxía

La imagen muestra a un grupo de asistentes y organizadores reunidos en el escenario durante la Segunda Jornada de Pastoral del Turismo, celebrada en septiembre de 2026 en Muxía por la Archidiócesis de Santiago de Compostela.

Al cierre, el director de la jornada, Anxo Calvo, situó el objetivo común: consolidar un modelo turístico que garantice una distribución justa de la riqueza, la preservación del entorno natural y del patrimonio, y condiciones dignas para quienes sostienen la actividad, mediante un diálogo fluido entre empresarios y trabajadores.

En las mesas se abordó la descentralización del turismo. Según los organizadores, los datos presentados reflejan un mayor interés de los visitantes por los recursos rurales, las pequeñas parroquias y los espacios naturales alejados de los circuitos centrados en Santiago. Redistribuir esos flujos resulta complejo frente a las metas de empleo, y la cooperación con las administraciones públicas aparece como la vía clave.

Las comunidades intercambiaron estrategias de acogida, entre ellas la experiencia presentada por la Basílica de Santa María la Mayor. Las parroquias actúan como lugares de escucha y acompañamiento espiritual del peregrino.

El último bloque trató la agenda digital y la inteligencia artificial. El aviso compartido: las herramientas tecnológicas deben quedar subordinadas a una visión centrada en la persona; sin ese límite, el servicio turístico se despersonaliza.